Pudiera mencionar por lo menos 4 razones principales, sin embargo, en esta ocasión me enfocaré en las dos razones que yo considero culpables de mantenernos enojados.

Obviamente, el coraje en un gran problema en los hogares. Desde el de un niño haciendo su berrinche, hasta un hombre o una mujer haciéndole la vida imposible a su conyugue.

Esta bochornosa emoción debe de estar en la lista de emociones que deseamos eliminar de nuestro día.

Todos hemos experimentado esos desagradables momentos en los que alienamos a nuestros familiares, vecinos o mejores amigos, y después nos hunde en una gran culpa.

El coraje, es ese sentimiento que nos puede ayudar a lograr cosas grandiosas, puede ser el mejor amigo del atleta o el peor enemigo de la familia. Puede ser el mejor asistente del hombre o mujer de negocios, o el peor enemigo de un religioso. Es también el peor enemigo de un presidiario o la mejor arma secreta de un maestro.

 

La primera razón por la cual estamos molestos y enojados:

1.- Expectativas, expectativas y más expectativas.

Sí, estas son las culpables de nuestros corajes y berrinches diarios.

Esto debido a que vivimos imaginando un mundo perfecto, uno en el que los que nos piden prestado siempre nos pagan, uno en el que los que nos ofenden lo aceptan y nos piden perdón, un mundo en el que nos agradecen los favores y en el que no hablaran de nosotros a nuestras espaldas.

Tendemos a mantener notas mentales acerca de lo que nos deben o de lo que la gente debería de hacer, formando así expectativas de cómo debe de ser la gente y cómo debe de comportarse el mundo.

La realidad es que nunca será así. La gente fallará, la gente hablará de nosotros, la gente no nos pagará. Si sabemos y esperamos de antemano que esto puede suceder, no nos inmutaremos y por lo tanto no haremos corajes, evitando enfermedades y daños emocionales.

Los ataques de ira son solamente el resultado del desengaño y el sentido de tracción. Piensa que te pueden traicionar y cuando lo hagan no te enojará. Piensa que te pueden fallar, y cuando lo hagan no te enojará.

Donde existen expectativas, el sufrimiento y el dolor estarán presentes, y donde hay dolor y sufrimiento habrá coraje.

Después de las expectativas, pudiéramos hablar del segundo factor:

 

2.- Intentar controlar cosas que no necesitamos controlar

¿Eres un controlador? ¿Eres un perfeccionista? bueno, todos tenemos algo de eso en nuestras personalidades en pocas o grandes cantidades.

La psicología nos enseña que la necesidad de control nace del deseo de mantener las cosas como a nosotros nos gustan, así como del temor al cambio.

Mal interpretamos pensando que el cambio equivale a sufrimiento o a dolor. Es por eso que intentamos por todos los medios, mantener las cosas como están, lo más cómodas posibles, así como nos gustan a nosotros. Olvidamos que las cosas no permanecen iguales, que han de cambiar y evolucionar. El cambio es inevitable, si podemos aceptar esta verdad lo más pronto posible, no viviremos frustrados, molestos, ni haciendo berrinches sino que aceptaremos que las cosas cambian, la gente cambia y que tarde o temprano nos adaptaremos a los nuevos cambios, convirtiéndolos en nuestra nueva zona de confort.

Pudiera mencionar por lo menos 4 razones principales, sin embargo, en esta ocasión me enfocaré en las dos razones que yo considero culpables de mantenernos enojados. Obviamente, el coraje en un gran problema en los hogares. Desde el de un niño haciendo su berrinche, hasta un hombre o una mujer haciéndole la vida imposible a su conyugue. Esta bochornosa emoción debe de estar en la lista de emociones que deseamos eliminar de nuestro día. Todos hemos experimentado esos desagradables momentos en los que alienamos a nuestros familiares, vecinos o mejores amigos, y después nos hunde en una gran culpa. El coraje, es ese sentimiento que nos puede ayudar a lograr cosas grandiosas, puede ser el mejor amigo del atleta o el peor enemigo de la familia. Puede ser el mejor asistente del hombre o mujer de negocios, o el peor enemigo de un religioso. Es también el peor enemigo de un presidiario o la mejor arma secreta de un maestro.   La primera razón por la cual estamos molestos y enojados:

1.- Expectativas, expectativas y más expectativas.

Sí, estas son las culpables de nuestros corajes y berrinches diarios. Esto debido a que vivimos imaginando un mundo perfecto, uno en el que los que nos piden prestado siempre nos pagan, uno en el que los que nos ofenden lo aceptan y nos piden perdón, un mundo en el que nos agradecen los favores y en el que no hablaran de nosotros a nuestras espaldas. Tendemos a mantener notas mentales acerca de lo que nos deben o de lo que la gente debería de hacer, formando así expectativas de cómo debe de ser la gente y cómo debe de comportarse el mundo. La realidad es que nunca será así. La gente fallará, la gente hablará de nosotros, la gente no nos pagará. Si sabemos y esperamos de antemano que esto puede suceder, no nos inmutaremos y por lo tanto no haremos corajes, evitando enfermedades y daños emocionales. Los ataques de ira son solamente el resultado del desengaño y el sentido de tracción. Piensa que te pueden traicionar y cuando lo hagan no te enojará. Piensa que te pueden fallar, y cuando lo hagan no te enojará. Donde existen expectativas, el sufrimiento y el dolor estarán presentes, y donde hay dolor y sufrimiento habrá coraje. Después de las expectativas, pudiéramos hablar del segundo factor:  

2.- Intentar controlar cosas que no necesitamos controlar

¿Eres un controlador? ¿Eres un perfeccionista? bueno, todos tenemos algo de eso en nuestras personalidades en pocas o grandes cantidades. La psicología nos enseña que la necesidad de control nace del deseo de mantener las cosas como a nosotros nos gustan, así como del temor al cambio. Mal interpretamos pensando que el cambio equivale a sufrimiento o a dolor. Es por eso que intentamos por todos los medios, mantener las cosas como están, lo más cómodas posibles, así como nos gustan a nosotros. Olvidamos que las cosas no permanecen iguales, que han de cambiar y evolucionar. El cambio es inevitable, si podemos aceptar esta verdad lo más pronto posible, no viviremos frustrados, molestos, ni haciendo berrinches sino que aceptaremos que las cosas cambian, la gente cambia y que tarde o temprano nos adaptaremos a los nuevos cambios, convirtiéndolos en nuestra nueva zona de confort.