Personas adictas al conflicto

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las personas adictas al conflicto, están detrás de muchas demandas, denuncias, casos de violencia de género y disputas laborales.

Todos, conocemos o hemos coincidido en alguna ocasión con una personalidad claramente conflictiva.

Cuando alguno de ellos está cerca de nosotros debemos, por tanto, tomar conciencia de lo que hay tras ellas para manejarlas mejor. Usualmente decimos que hay que evitarlas pero no siempre es posible.

No siempre se pueden evitar

Podríamos decir que la mejor estrategia para lidiar con las personas adictas al conflicto es evitarlas. Sin embargo, no todo en esta vida se soluciona saliendo por la puerta de atrás, poniendo distancia o borrando a alguien de nuestra lista de contactos. Como seres sociales estamos obligados a convivir y, aún más, también cabe la posibilidad de que seamos nosotros mismos una de esas personas. Alguien habituado a recurrir al conflicto cuando hay algo que nos sabemos manejar.

Los adictos útiles

Encontramos a muchos adictos al conflicto en trabajadores sociales, abogados, defensores de los derechos, porque las personas adictas al conflicto, están detrás de muchas demandas, denuncias, casos de violencia de género y disputas laborales. Es en realidad una manera de proyectar su ira sobre los demás.

¿Cómo son estas personas?

  • Su estilo de pensamiento es de todo o nada. Ellos/as no analizan, no son flexibles, no se toman ningún tiempo para sopesar una situación. Se limitan a generar un tipo de respuesta basada en la agresión o la crítica cuando algo no les gusta o no se ajusta a sus expectativas.
  • Baja eficacia en el control emocional. Algunas personas conflictivas sí tienen cierto control sobre sus emociones, pero lo hacen con una única finalidad: manipular emocionalmente a los demás.
  • Desestabilizan entornos y personas. Las personas adictas a los conflictos son expertos en difundir rumores, en criticar, en desplegar conductas de dominación, de humillación, de ofensa continuada.
  • Nula resistencia a la frustración y buscadores de culpa. El adicto al conflicto no tolera que algo no salga o no sea como él o ella espera. No solo se frustra, sino que convierte esa frustración en rabia y busca culpables sobre quién proyectarla.

¿Qué hacer con ellos?

Entendemos que nadie busca tener una personalidad conflictiva. 

La mejor manera de tratar con ellos es establecer ciertos límites, queda claro, pero hay que considerar también que muy a menudo tras esa incómoda fachada de “busca problemas” se abre un trasfondo de complejidades y heridas escondidas que demandan atención.

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