Los celos y la envidia…los 2 grandes venenos

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Los celos y la envidia…los 2 grandes venenos

No te claves tu propia daga de los celos

Will Duart dijo: “Hablar mal de los demás es una manera deshonesta de alabarnos a nosotros”

 

Un pequeño pescado le preguntó a su mamá, “mamá ¿qué es el agua?” La mamá le contestó “agua es todo lo que te rodea y gran parte de lo que tú eres” el pequeño le contestó “pero no la veo” – de la misma manera nos sucede con la envidia y los celos. Lejos de apreciar lo bueno que está alrededor de nosotros, estas sacan lo peor de que existe en nuestro interior.

Los celos y la envidia son dos tipos de venenos muy parecidos, pero son diferentes.

 

¿Cómo nos hacen daño los celos y la envidia?

 

Elizabeth Bowen dijo que “Los celos no son más que sentirnos solos ante la sonrisa del enemigo”

 

La envidia y los celos viajan juntas, pero son dos diferentes emociones — las dos son negativas y tienen el poder de arruinar nuestra vida y nuestras relaciones.

La envidia tiene que ver con la relación entre dos personas: Yo quiero lo que tú tienes. Los celos tienen que ver con una relación de tres personas: Yo quiero el reconocimiento que tú tienes de los otros.

Cuando tú quieres el lugar que tiene tu amigo, eso es envidia. Cuando tú quieres el reconocimiento de otros que tiene tu amigo, eso son celos.

La envidia es el resentimiento hacia otra persona por su posición o su éxito. Tiendes a idealizar solo viendo lo bueno que tiene, sin ver las dificultades que tuvo para lograrlo. No solo quieres su éxito, sino también su estatura.

Los celos emergen cuando te sientes amenazado de que otra persona se lleve lo que tu tienes o quieres tener.

Los celos son una emoción anticipatoria, después de ellos llega el coraje, la depresión y la decepción.

Los celos y la envidia son instintos naturales, están en todos nosotros. Sin embargo, al alcanzar la madurez, aprendemos a reaccionar y a controlar estos instintos.

Estas dos emociones esconden una multitud de temores, nuestra inseguridad, por lo tanto nuestra necesidad de poseer.

La envidia es la reacción al temor de no tener o lograr algo.

Los celos son la reacción al temor a perder algo.

 

Los celos y la envidia aún son la causa de la mayoría de los conflictos interpersonales, y profesionales.

La envidia nos lleva al auto-sabotaje causando conflictos.

Hemos de dejar estas dos emociones negativas, entendiendo cuál es su origen y dejando de vernos a como una falla.

No dudo que es verdad el pensamiento que nos enseña que cualquier cosa que causa nuestro sufrimiento tiene raíz en uno de estos tres venenos: La ignorancia, el odio y la envidia.

La ignorancia es la madre de todos los venenos. En este caso es la creencia que las cosas permanecerán como están, y lejos de proponernos para mejorar y cambiarlas, nos enfocamos en el incómodo presente.

Nosotros creamos nuestro propio veneno y luego nos lo tomamos.

Pero el antídoto para la ignorancia es la sabiduría. EL auto-conocimiento y la verdad te puede liberar de las emociones tóxicas.

El odio se desprende de la ignorancia. Creemos que el mundo circula alrededor de nosotros. Queremos sobresalir en el universo en lugar de entender nuestra conexión con los demás en el universo. La sociedad y cada organización es un sistema — cuando nos desconectamos de él vemos a los demás ya no como colaboradores, sino como competidores. La envidia y los celos, son mecanismos de defensa que nos destruyen a nosotros mismos.

 

La fijación motiva a la envidia y a los celos. Te aferras a cosas o relaciones que en verdad no tienes — quieres estar en control para sentirte más importante.

 

El antídoto para los celos y la envidia

Si la ignorancia es el más peligroso veneno, entonces la sabiduría es el mejor antídoto. Ser sabio es apreciar el agua a tu alrededor.

El antídoto para la envidia es la generosidad; para el odio es la bondad.

Adquirir la capacidad para dejar ir algunas posesiones y o personas requiere sabiduría. Llegas a darte cuenta que no necesitas poseer muchas cosas o personas para ser tu. Estas pueden contribuir a tu comodidad o disfrute, pero tu felicidad no depende de ellas.

El desapego no quiere decir que no te importen – solo significa que no son indispensables para vivir plenamente. Es posible ser inspirado por lo que otros tienen sin desear lo que otros tienen.

 

¿Cómo evitar ser envenenados?

Tim Fargo dijo – “No envidies lo que otros tienen, sino emula lo que hicieron para tenerlo”

 

Si te gusta este artículo, puedes encontrar otros relacionados en mi página CoachBenSanchez.com o PlenitudTotal.org

 

 

 

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Los celos y la envidia aún son la causa de la mayoría de los conflictos interpersonales, y profesionales.

La envidia nos lleva al auto-sabotaje causando conflictos. Hemos de dejar estas dos emociones negativas, entendiendo cuál es su origen y dejando de vernos a como una falla. No dudo que es verdad el pensamiento que nos enseña que cualquier cosa que causa nuestro sufrimiento tiene raíz en uno de estos tres venenos: La ignorancia, el odio y la envidia. La ignorancia es la madre de todos los venenos. En este caso es la creencia que las cosas permanecerán como están, y lejos de proponernos para mejorar y cambiarlas, nos enfocamos en el incómodo presente. Nosotros creamos nuestro propio veneno y luego nos lo tomamos. Pero el antídoto para la ignorancia es la sabiduría. EL auto-conocimiento y la verdad te puede liberar de las emociones tóxicas. El odio se desprende de la ignorancia. Creemos que el mundo circula alrededor de nosotros. Queremos sobresalir en el universo en lugar de entender nuestra conexión con los demás en el universo. La sociedad y cada organización es un sistema — cuando nos desconectamos de él vemos a los demás ya no como colaboradores, sino como competidores. La envidia y los celos, son mecanismos de defensa que nos destruyen a nosotros mismos.  

La fijación motiva a la envidia y a los celos. Te aferras a cosas o relaciones que en verdad no tienes — quieres estar en control para sentirte más importante.

 

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Si la ignorancia es el más peligroso veneno, entonces la sabiduría es el mejor antídoto. Ser sabio es apreciar el agua a tu alrededor. El antídoto para la envidia es la generosidad; para el odio es la bondad. Adquirir la capacidad para dejar ir algunas posesiones y o personas requiere sabiduría. Llegas a darte cuenta que no necesitas poseer muchas cosas o personas para ser tu. Estas pueden contribuir a tu comodidad o disfrute, pero tu felicidad no depende de ellas. El desapego no quiere decir que no te importen – solo significa que no son indispensables para vivir plenamente. Es posible ser inspirado por lo que otros tienen sin desear lo que otros tienen.  

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Escrito por el Dr. Ben Sánchez / CoachBenSanchez
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