Recordar lo negativo

como no ser víctima

Seguramente habrás escuchado a alguien decir “cuando haces algo bueno, nadie lo recuerda, pero cuando haces algo malo, nadie lo olvida”, y la verdad es que esta afirmación es más cierta de lo que nos gustaría admitir, pero ¿por qué recordamos mejor las cosas malas? Hay una explicación para eso.

De acuerdo a varias investigaciones, el cerebro humano tiende naturalmente a la negatividad. Simplemente no podemos evitarlo, porque esto ocurre debido a que los estímulos negativos producen más actividad neuronal que los positivos.

Piénsalo de esta manera: cuando te ocurre algo bueno, lo aceptas, disfrutas de esa experiencia y continúas con tu vida. Sin embargo, cuando te ocurre algo malo, inevitablemente te preguntas por qué, buscas diferentes soluciones o planteas escenarios en los que se pudiera haber evitado.

En otras palabras, las situaciones adversas se guardan inmediatamente en la memoria a largo plazo, mientras que las experiencias positivas permanecen activas en nuestra mente durante muy poco tiempo.

Esta tendencia a recordar las cosas desagradables se llama sesgo de negatividad y viene con nosotros como un mecanismo de supervivencia. Recordar las cosas negativas es parte de nuestro proceso evolutivo y de adaptación, pues aprendemos nuestros errores y aseguramos nuestra supervivencia.

Es decir, que ocuparse de los sucesos malos es menos urgente que aprender inmediatamente la lección de cada cosa negativa que nos ocurre. En otros tiempos, significaba la diferencia entre morir o sobrevivir frente a situaciones adversas.

Pero ya no corremos peligro…

Actualmente, la peor experiencia que nos puede ocurrir en un día normal sería que un amigo nos traicione o que perdamos el trabajo. Es poco probable que un animal nos ataque o que nuestra supervivencia esté en riesgo, ¿entonces por qué aún funcionamos así?

En parte, porque ya nuestro cerebro está programado de esa manera y es complicado luchar contra nuestra naturaleza, pero también es cierto que esta habilidad de recordar las cosas negativas también nos ayuda a aprender a alejarnos de experiencias que puedan hacernos daño emocionalmente.

Así que, al fin y al cabo, queda claro que los mecanismos de nuestro cerebro solo buscan cuidarnos y nos llevan a aprender las lecciones. Si lo ves desde ese punto de vista, quizás te ayude a considerar esta habilidad de una forma más positiva.

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