¿Qué debo hacer cuando estoy desanimado?

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"Es importante empezar a reformular objetivos, a trabajar las emociones, los pensamientos, la autoestima y los valores."

¿Qué debo hacer cuando estoy desanimado?

Son muchas las personas que caminan por su cotidianidad sintiendo un gran desanimo.

¿Es apatía, desilusión o estamos acercándonos a algún trastorno psicológico? El desánimo es como el óxido que carcome poco a poco todo bienestar. Asimismo, no es un estado emocional que aparezca de un día para otro.

La desgana y la baja motivación surgen poco a poco, hasta que al final uno es plenamente consciente de no poder más. De no encontrar motivos ni motivantes.

¿Por qué me siento así?

La mayoría nos hemos visto en esta encrucijada anímica. Lo más curioso es que cuando nos sentimos mal, tendemos a juzgarnos con más dureza.

A nadie le gusta verse sin ganas y con la motivación bajo mínimos. Sin embargo, en lugar de criticarnos o intentar a toda costa revertir ese estado psicofísico y emocional, es mejor saber por qué sucede. Tratarnos con compasión siempre es más productivo que hacer uso del clásico diálogo interno que devalúa y juzga.

La Universidad de Oxford y el Warneford Hospital realizaron una investigación hace unos meses. Querían conocer en qué punto el desánimo correlaciona con los trastornos depresivos. Así, cuando alguien se dice aquello de “me siento desanimado” es común que se pregunte si estará sufriendo alguna depresión.

Estar desanimado, triste y desmotivado -no siempre- significa que tengamos una depresión. Por tanto, es común y normal pasar épocas de cierto desánimo, en especial si el contexto que nos rodea está marcado por los cambios y la incertidumbre.

¿Qué podemos hacer?

Uno de los propósitos del desánimo es que nos detengamos para reflexionar. Esa falta de energía y motivación puede estar orquestada por dimensiones que ameritan esta reflexión.

Tal vez sea el momento de hacer cambios, de pensar en si no deberíamos dejar atrás ciertos elementos, como proyectos o errores, y emprender nuevos caminos.

Cuando el desánimo dure ya varios días o semanas, siempre es recomendable consultarlo con nuestro médico de atención primaria. Así, y en caso de descartar problemas orgánicos, será momento de consultar con un psicólogo.

Los diferentes tipos de desmotivaciones y sus orígenes

La desmotivación es poliédrica, diversa y compleja. Además, no aparece de un día para otro y sin una razón -aunque a veces no seamos capaces de identificarla.

Por ello, es interesante saber que existen focos potencialmente desmotivadores:

  • Desmotivación laboral: cuando nuestro proyecto y sueños profesionales no están en sintonía con el trabajo que cumplimos cada día.
  • Desmotivación relacional y afectiva. En esta área entra desde la relación que tenemos con nuestra pareja hasta esos vínculos con amigos y familiares. A veces, sentimos que las cosas no van bien y no sabemos cómo actuar.
  • Desmotivación existencial. Las crisis existenciales están muchas veces detrás de quien se dice a diario lo de “me siento desmotivado”. Son instantes en que sentimos que la vida pierde sus significados, en los que no vemos finalidad, sentido ni trascendencia. Son estados muy problemáticos porque nos pueden llevar a una depresión.

Es importante empezar a reformular objetivos, a trabajar las emociones, los pensamientos, la autoestima y los valores. Alguno enfoques, como la terapia de aceptación y compromiso, nos pueden ser de gran utilidad.

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