¿Por qué lo prohibido atrae más?

como no ser víctima

¿Has pensado por qué parece que lo prohibido parece llamar más la atención? ¿Has visto algunos de estos casos? Te dicen “no aceleres y aceleras”, “no vayas, y te da más curiosidad por ir” o frases como  “Ese hombre no te conviene y decides casarte con él” ¿Cuántos ejemplos más cómo estos pudiéramos recordar? La verdad es que en muchas ocasiones terminamos haciendo lo contrario a lo que se nos indica.

Pareciera que existe una mala intención o que simplemente ignoramos las indicaciones. Sin embargo la verdadera razón es mucho más profunda y tiene que ver con nuestro cerebro.

Es bastante común que cuando se le da un mandato cerebro prohibiéndole una acción placentera, este reaccione con una actitud obsesiva que busca satisfacer lo que le ha sido prohibido. Las ideas y los contenidos cognitivos a partir de ese momento serían en defensa de lo que más nos genera placer. La memoria y las emociones se activan; nuestro cerebro, al recibir la información prohibitiva, presta más atención a ese objeto, comida, acción o persona.

¿Qué produce este comportamiento del cerebro?

El descrédito, menosprecio y violencia en la infancia provocan cerebros con visión negativa de la vida y de sí mismos. No hay opiniones positivas sobre uno mismo, se disminuye la inteligencia y se reduce la honestidad. Usualmente en una infancia difícil , busca confirmar su auto-percepción y lucha contra sus propios estereotipos, en esas condiciones resulta necesario entender que prohibirle o negarle lo que quiere hará que la oxitocina y la serotonina se incremente, abriendo el círculo vicioso que a todas luces genera consecuencias de desacato.

La resonancia magnética

A través de estudios de resonancia magnética se ha identificado que cada vez que a una persona se le niega algo que le generó placer o se le prohibe realizar alguna actividad, su cerebro hace que fije demasiada atención sobre ese objeto prohibido y se sienta con demasiado apego o sensación de pertenencia a lo que ya no puede obtener.

Prohibir tajantemente

También se ha identificado que cuando se prohibe de manera única y tajante, la obsesión es muchísimo más fuerte generando mayor dolor moral por el proceso de prohibición. La corteza prefrontal es un sitio especializado para controlar los deseos de forma objetiva y entender los frenos sociales. Es muy común que el cerebro se comporte de manera irracional y genere conductas pretenciosas e infantiles cuando se le niega algo. Esto lo lleva a convertirse en obsesivo y aumentar el deseo de lo negado.

Prohibir drásticamente

La prohibición puede generar un acto irreflexivo de impulso o conductas de alto riesgo, en otras palabras: prohibir drogas, alimentos, eventos, agresor emociones y solicitar cambios drásticos e inmediatos sin un manejo adecuado de la prohibición puede empeorar un problema.

El circuito dela obsesión

El circuito de la obsesión cerebral hace que pensemos en irremediablemente en terminar o seguir lo que el placer nos promete aunque después se sienta remordimiento por haber actuado con desmesura.

Respecto a los neuroquímicos obsesionados ante una prohibición, se conoce que entre más se prohiba un evento, el cerebro incrementa la liberación de dopamina, generando una mayor necesidad de realizar el hecho para obtener comodidad o placer. De esta manera , el círculo  de la obsesión termina por generar más placer cuando se desobedece.

"Un cerebro que se sale con la suya activa las redes neuronales de la adicción y el placer”

La pareja que no conviene

Si alguien le dice a alguna amiga que su pareja no le conviene, que la persona no es lo que ella piensa o que es mejor alejarse de ella, el cerebro responde liberando más oxitocina, la hormona del amor, la que también es responsable de la obsesión y del pensamiento rumiante sobre otras personas, de tal manera que el cerebro, cuando rompe una situación de gran apego, tener mucho dolor, provoca pensamientos de largo plazo y siente una gran tristeza por el alejamiento.

La crisis de la obsesión

En la crisis de la obsesión entre lo que se quiere y lo que se debe, el cerebro libera también cortisol y adrenalina, lo cual favorece por momentos las obsesiones y las compulsiones llevándonos a realizar aquellos actos que de antemano sabemos que nos son los más convenientes o simplemente los que nos han prohibido. Este comportamiento nos lleva después a un conflicto interno.

La solución

No obsesionemos al cerebro cotidianamente, al tenerlo trabajando de esa manera. Lo hacemos ocuparse innecesariamente. Démosle una explicación adecuada y gradual de lo prohibido; a veces es necesario esperar, re-dirigir de manera estratégica, ayudara reflexionar sin prohibir, proponer otras opciones. Esta será la manera más efectiva de lograr un cambio computacional más efectivo

VER EL VIDEO EN YOUTUBE