¿De dónde vienen los problemas?

como no ser víctima

¿Y si descubriéramos que la mayor parte de los problemas no vienen del exterior, de las circunstancias o de otras personas sino de dentro de nosotros mismos?

¿Y si lograremos entender que entonces la solución también está dentro de nosotros? ¿Acaso la vida no sería mucho mejor? Seguramente que entonces pudiéramos lograr disfrutar la vida plena.

Es la verdad, muchos de nuestros problemas no vienen del exterior, sino que son generados en nuestra propia mente a través de pensamientos negativos, por lo que es muy importante saber apaciguarlos.

¿Qué es apaciguar estos pensamientos? Apaciguarlos significa mantenerlos bajo supervisión, bajo sujeción y bajo control.

La paz y la serenidad no son interrumpidos por situaciones ajenas sino más bien por funciones internas

Imagínate que en lugar de tener una mente tuviéramos dos mentes.

Una se encarga de hacer que los problemas parezcan más difíciles y la otra, mas callada, más racional, tendría así la capacidad de resolver esos problemas que no sabemos cómo resolver.

Pero ¿cómo decidimos cuál de las mentes usar? ¿Cómo estar conscientes de qué está sucediendo dentro de ellas? Uno de los caminos más efectivos es el silencio. Cuando en lugar de estarle dando vueltas a las cosas frenéticamente o estas llevando a cabo el fenómeno de la rumiación llevas tu atención a tu respiración, a las sensaciones de tu cuerpo, entonces logras pasar de la mente de la preocupación y los problemas a la mente de la paz y la solución.

Es ahí, en el silencio, en la meditación en donde “repentinamente” aparece, no sé de dónde, una solución. La solución ya estaba ahí, pero la habíamos cubierto con una serie de “ruidos externos”

Los más grandes problemas vienen de los deseos, de la inconformidad por no poder cumplirlos. El deseo de poseer, el deseo de lograr, el deseo de ser, el deseo de poder.

“Si solo deseáramos lo necesario nuestros problemas serían solo el 15% de los problemas que hoy tenemos” - Ben Sánchez

Ese problema que te parecía tan complejo y tan abordable, ahora se ve claro y tiene una solución, la que ya estaba ahí.

Cuando te encuentres en una situación complicada que no sabes como resolver, no te enredes en el pensamiento ciclándote en la confusión, más bien manténte en silencio 5 minutos, resiste la tentación e irte hacia donde el pensamiento te lleva. Imagina el problema ya solucionado y en el momento menos esperado… “ahí está” “ahí está” la solución que tanto esperabas.

Luchando con el pensamiento solo nos confunde más y nos roba la creatividad, en lugar de eso, descansa el cerebro, medita y confía. 

Porque la raíz del problema está dentro de ti, la solución también está dentro de ti.

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